Me acabo de levantar, aquí, en Kiev. Y como todos los días lo primero que hago es mirar el correo y ver las noticias, normalmente en www.cadenaser.es o www.elpais.es, y me encuentro en esta primera página una noticia chiquitita, apenas un titular. Lo leo y y al principio hay una confusión ya que dice que ha muerto un Cebrian, cuando leo atentamente resulta que es mi Cebrian, Juan Antonio Cebrian. Me quedo frio, pulso el enlace a la noticia y allí explica que Juan Antonio Cebrian falleció ayer sábado victima de un infarto, con tan solo cuarenta y un años, y entonces me invade un sentimiento mezcla de desolación, normal cuando muere una persona joven, que estaba en lo mejor de su vida creativa, que deja viuda y un niño de tres o cuatro años, y un sentimiento egoista, ¿que voy a escuchar yo ahora por la noche antes de dormir?. Porque con frecuencia las intempestivas y/o festivaleras horas de emisión del programa raramente me permitían escucharlo en directo. Así que como una gran mayoría de fieles de su programa lo descargaba de internet, lo metía en el MP3 y me lo ponía antes de dormir casi cada día desde hace algunos años, normalmente con las seis horas a la semana de radio tenía para encontrar el sueño todos los días de la semana, si en alguna ocasión había podido escuchar los programas en directo o una excepcional temporada de insomnio hacía que se me acabase en combustible semanal, entonces podía recurrir a contenidos antiguos que pupulan por la red, contenidos de un programa que ya iba para longevo al cumplir diez años de emisión.
Siempre, desde que tengo uso de razón, me ha gustado la radio de madrugada, desde que era un adolescente, recuerdo con especial cariño, polvo de estrellas, programa de cine presentado y dirigido por Carlos Pumares, recuerdo incluso como con mi magnetófono, regalo deseadísimo de mi 12 o 13 cumpleaños, grababa los especiales sobre “2001 una odisea en el espacio”. Después en el instituto pase mi etapa “larguero”, influenciado por las amistades y la efervescencia adolescente. Después había transitado como alma en pena por el dial sin encontrar nada digno de servir mas que como somnifero. Hasta que encontré la rosa de los vientos en el año 2003, di por casualidad con unos señores que de repente estaban hablando de una isla cerca de Terranova (creo) donde por lo visto en una poza habían enterrado un tesoro de modo y manera que los diversos intentos de recuperarlo se habían visto frustrados por las trampas y mecanismos colocados allí para impedir que los cazadores de tesoros se hicieran con un botín, en la mejor tradición de las películas de piratas y contaban los avatares de los aventureros que habían intentado llegar hasta el tesoro, sin éxito alguno por otra parte. Era el monográfico dedicado a la isla del roble, y desde entonces escuché el programa siempre que pude, me acompaño en el duro año del proyecto fin de carrera, me eché al monte como los otros 200.000, oyentes cuando durante una temporada onda cero suspendió la emisión del programa, y después volvimos, y fuimos mejillones. Y cuando Bruno Cardeñosa publicó “11-S Historia de una Infamia”, le escribí un correo acerca de algunos aspectos del libro y acerca de algunas erratas de la edición y tuvo la amabilidad de responderme con un extensísimo mail. Cuando a alma le ofrecieron hacer practicas en onda cero ella pidió (por influencia mia claramente) el programa de la rosa, le dieron Herrera en la Onda, scheisse. La rosa de los vientos ha formado parte de las vidas de mucha gente, y yo me incluyo, pero siempre en la sombra, siempre como pequeña hermandad, que se reunía al calor de las ondas en las noches oscuras.
Este no es la elegía que me hubiera gustado escribirte Juan Antonío, ni la que tu te mereces, son tan solo unas lineas apresuradas escritas desde la Europa Oriental, ante el tremendo dolor que me causa la noticia de tu muerte, a mi y todos tus oyentes. Un abrazo muy fuerte también para tu mujer y tu hijo Alejandro, que estarán pasando sin duda un momento difícil.
Fuerza y Honor
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Now playing: Queen – These Are The Days Of Our Live
via FoxyTunes

Somos legión los que nos quedamos huérfanos. El mejor homenaje que se te puede rendir es dar un golpe de timón a la nave y dirigirla a otro rumbo de la rosa de los vientos y que siga surcando los mares de nuestros sueños.
Fuiste y eres el mejor.
FUERZA Y HONOR