Nunca me había sucedido que hiciera un examen, no copiara, aprobara, y que encima tuviera cargo de conciencia. Esto me a sucedido este mes de septiembre con los exámenes de la UNED. Este año, por puro hobby, me matricule en unas cuantas asignaturas de economía en la UNED, seis para ser concretos, tres del 1º cuatrimestre y 3 del segundo, caso de haberlas aprobado todas, hubiera completado el 1º curso entero, ya que todas las mates y las introducciones a macro y micro me las convalidan al tener el título de ingeniero.
Uno está acostumbrado a la típica asignatura de ingeniería, en la que te pegas una pellejada de campeonato para empollarte una asignatura monstruosa, y una vez que te la tienes empollada, la cosa es irse presentando a exámenes hasta que al catedrático le da por aprobarte. No es que sepas mas cuando la apruebas que cuando la suspendes, es una cuestión de cuotas o de inspiración o de si has aco…ngojado y humillado al profesor públicamente en alguna ocasión (memo: debería escribir un post acerca del pequeño incidente con el señor Simón Amor, profesor de Comercialización en la Escuela de Agronómos de Madrid, que es bastante gracioso) . En consecuencia, siguiendo la línea de mínima resistencia, normalmente te planificas el año, esta me la saco por parciales, estas dos me las saco en junio, otras dos en septiembre, estas tres para diciembre y de este modo, la mayoría de las veces consigues salvar el año y aprobarlo todo. Tenía el inconveniente de que te tirabas todo el puto año estudiando, comenzabas en octubre estudiando para la convocatoria extraordinaria de diciembre, salías a festejar el día de la lotería de navidad y sin solución de continuidad te ponías a empollar para los parciales de febrero. El único oasis del año era el mes de marzo y semana santa, para un estudiante de ingeniería si existe un mes que se pueda homologar como de vacaciones ese es marzo, tienes que ir a clase, si, pero no tienes exámenes a la vista y si pasos de ecuadores, viajes fines de curso y expediciones a la conchinchina con el club de montaña de tu escuela o de la de al lado, llega abril y toca empollar para los segundos parciales en mayo y se empalma con los finales de junio. Te vas a la playa, metes el dedo gordo en el agua, y antes de ponerte morenito ya te tienes que volver para ver si rascas algo en septiembre (debí ser la última persona de España en enterarse de lo del 11-s, me pilló empollando fitotecnia en un aula habilitada para el estudio en la escuela, en la que me encontraba sospechosamente solo, y hasta que a las ocho y pico no salí de allí, no me enteré del tinglado). Y estamos otra vez en octubre y el milagro de la vida hace que se repita el ciclo, seis veces (si hamijos, en el plan de estudios de 1974 del que fui última promoción, las ingenierías eran de seis años + los bises + proyecto = tío sin pelo).
Pero para lo que no estaba preparado era para lo que me ha sucedido este año con las asiganaturillas de economía. Me matricule en septiembre y como superé el proceso de selección y accedí al Master de Gestión Internacional de la Empresa, las eliminé de mis prioridades. Pero esa pequeña punzada en la cabeza (es el orgullo que intenta joderte) hizo que el fin semana antes de los exámenes sacará de la biblioteca el libro oficial de la asignatura de Historia Económica Mundial, me lo leí en un fin de semana (los turnos de 12 horas como segurata de mierda que tenía que sufrir para sacarme unas pelillas mientras duraba el master ciertamente cundían) y recalco me lo leí, no me lo empolle, no lo resumí, me lo leí como el que lee una novela, y me mire unos exámenes de años anteriores. Resultado 7.6, cuando uno está acostumbrado a frecuentar los cincos y los seises en agrónomos una nota como esa es resulta exótica. Me presente también a contabilidad, y hay, a pelo, sin estudiar nada, con lo que había estado viendo en el master (un profe buenísimo, la verdad, el señor Joaquin Martinez Navajas) y lo que había visto yo en la carrera (poco), me dió para un 5. A introducción al derecho no me presenté mas que nada por que no encontré tiempo para leerme el libro, pero visto lo visto, hubiera aprobado seguro. En junio no me presenté a nada ya que tenía demasiado trabajo con el master; examenes, proyecto …
Pero lo grave sucedió en septiembre, envalentonado por los éxitos anteriores me compré para leer en vacaciones el texto de Historia económica de España. Después de un año de tanta presión con master y curro fines de semana, mudanzas etc etc, no encontre fuerzas para ponerme a estudiar en serio, pensé que quizás si me leyera el libro y me leyera los exámenes de otros años…, pero no, en el libro solo llegue a leerme hasta el siglo XVIII. Este examen era mas difícil que el de historia económica mundial ya que el tets solo eran dos puntos y el resto era de desarrollar, incluyendo una pregunta larga de desarrollo que valía tres puntos que no tenía pensado contestar porque NO ME HABÍA ESTUDIADO EL LIBRO, es mas, les recuerdo que no me lo terminé de leer, y que al final si que conteste con cosillas de mi propia cosecha. Pues voy y saco un 6,5.
En un principio solo tenía pensado presentarme a ese examen en septiembre, pero les eché un vistazo a los exámenes de otros años de Análisis de la Información Contable y de Organización de la Unión Europea… y caí irremediablemente en el lado oscuro de la fuerza estudiantil, consistente en presentarse a un examen habiendo solamente repasado algunos exámenes de años anteriores. Con de AIC sabía que lo tenía algo mas difícil, me miré en un par de horas los exámenes y vi que con la guía del curso que te dejaban llevar a examen, era aprobable si no lo ponían muy difícil, el examen fue algo mas difícil de lo normal y de 20 preguntas tuvo solo 8 bien, no está mal para no haberle dedicado ni un solo minuto al estudio, y no saber ni de que color es el libro de la asignatura. Con OUE, vi que así de entrada de las 32 preguntas tipo test 5 o 6 las podía contestar así por culturilla general, repasando exámenes vi que otras 4 o cinco podía esperar que se repitieran de años anteriores, y haciendo un par de exámenes de prueba, comprobé asombrado que contestando la que parecía mas lógico acertabas siempre. Típica asignatura tocho con libro de referencia gordo, que por cierto tampoco olí. Me deje seis sin contestar, solo fallé 2, he sacado un 7.
En ese momento se desencadena el conocido síndrome del ingeniero listillo, conocido desorden de la personalidad consistente en un profundo sentimiento de superioridad intelectual y/o menosprecio por cualquier disciplina universitaria ajena a la ingeniería. Esto puede conducir a sufrir una inquina manifiesta por parte de los que le rodean, que, infelices, son incapaces de comprender el nivel desarrollo cerebral que el ingeniero listillo ha alzanzado y su dominio de la técnica y el diseño (por no hablar de su increible destreza con la lengua rusa).
En conclusión, considerando la experiencia de este año, me he conjurado para, en las proximas asignaturas en las que me matricule, al menos leerme el libro de la asignatura, aunque luego me prepare aparte el examen.
PD. Este post se comenzó en Madrid y se ha terminado en Kiev, está al caer un primer post con las fotillos de la ciudad del Dnieper y las primeras experiencias esteparias.
Sit Hispania levis
Querido Raul:
Aunque voy dando vueltas por Europa, (como tú) ahora he vuelto a mis raices, Granada. Me he reido de lo lindo leyendo tu post (leo muchos aunque la vida no me da para comentarlos, cada vez escribes mejor); he recordado perfectamente la escena del examen del doctor Amor y me he visto retratado, de pies a cabeza, en la escena del 11-s (ese día entregué el miserable anteproyecto de 5º que no habíamos logrado entregar en Junio, me enteré del atentado a las 21:00 en los pasillos de la Escuela). Espero que estés disfrutando, como aparentemente se ve en tu blog, de tu estancia en Kiev, desde Granada cuentas con otro aficionado. Un saludo EDU.
Que bueno eduardo saber de ti, como ves, me es mas fácil mantener el contacto con la gente a traves del blog que a través del correo. Será que me cuesta menos trabajo ponerme literario que ponerme epistolar. Si en navidad te pasas por Madrid supongo que nos veremos, sino siempre estas invitado a Kiev, que como habras visto en las fotos tenemos una casa super-hander-klander.
gracias por lo que me toca. un abrazo! JOAQUIN