En ocasiones cometo el error, cuando posteo en algún foro, de escribir desde el enfado, cuando algo que he leído me indigna, cuando estoy alterado por lo que entiendo que es una injusticia o una barbaridad. No soy un forero de altos vuelos. Me quería reservar las reflexiones mas profundas y meditadas para este blog. Así que trataré de evitar juramentos y maldiciones, cual capitán Haddock cualquiera, y trataré de exponer hechos fríos y tozudos, cual Tintín tras la noticia.
Supongo que casi todos uds. estarán familiarizados con el Edificio España
, aunque no lo conozcan por ese nombre. Se trata de ese magnifico rascacielos, con una curiosa portada neobarroca en la fachada principal, que se alza 111 metros en la madrileña plaza de España. Compañero de soledades de la Torre de Madrid, y que con la arrogancia de la juventud, señorea al Palacio Real y al Templo de Debod, edificios mas venerables ciertamente pero también mas vetustos y menguados.
Le debemos este edifico a los “colirios” de grandeza de los primeros y autárquicos años de la dictadura del General Franco, que a finales de los años cuarenta, con la producción agrícola por los suelos, el proceso industrializador en franca regresión y con la gente, por que no decirlo, muriéndose de hambre en las calles de Madrid (la pulga verde, decía el populacho), no tuvo otra ocurrencia que levantar el rascacielos mas alto de Europa en el centro de la villa y corte. Las obras duraron cinco años, de 1948 a 1953, y efectivamente a su fin, era el rascacielos mas alto de Europa. Bien es cierto que poco le duro el honor ya que ese mismo año Stalin (otro filántropo, benefactor de la humanidad) inauguró el edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores
y el edificio de apartamentos del dique de Kotelnichesk
, ambos en Moscú.
No nos desviemos. Si mañana cualquiera de uds., ciudadano de Madrid o turista, se da un paseo por la plaza de España, observará como el edificio está extrañamente inactivo, los locales comerciales, entre los que se encontraban una enorme tienda de articulos fotográficos y un restaurante asiático que curiosamente no se llamaba gran muralla (donde en mi modesta opinión podía uno degustar los mejores rollitos de primavera de la ciudad), están clausurados. Cuando cerro el restaurante el primer pensamiento que tuve fue obvio, bah, habría ratas y se lo han cerrado. Pero cuando cerraron todos los establecimientos del edificio, incluido el Hotel Crown Plaza, entonces empecé a pensar que quizás algo no andaba bien.
Tampoco me quitó el sueño, al fin y al cabo en estos últimos años en los que no he tenido tiempo ni para mear, cada preocupación solo te puede ocupar el cerebro un limitadísimo lapso de tiempo, en concreto 0,2 microsegundos. Pero en estos días de tedio (a ver si me largan ya para Kiev que estoy que me subo por las paredes de no hacer nada) uno tiene tiempo para navegar y navegar por el ancho internet, y me he encontrado con esto, donde resumiendo, viene a decir que una artista urbano especializada en montajes luminosos en edificios pide ayuda para el montaje de su espectáculo visual Family garden ya que habitualmente en el montaje colaboran los vecinos y en este caso el edificio tiene un solo inquilino. Caray, un rascacielos de 25 plantas y tan solo un inquilino, o es el fantasma de la ópera o bien Howard Huhges. Pues no, retomando el simil comiquero, se trata de Axterix el Galo que resiste ahora y siempre al invasor.
La propietaria del edificio resulta ser Metrovacesa, que lo tiene a la venta desde hace tres años, con objeto de obtener fondos para la compra de una inmobiliaria francesa, operación que por lo visto aun no se ha concretado (ni lo se ni me importa). Todos los negocios e inquilinos en ese momento fueron invitados a abandonar el edificio, quedando tan solo un irreductible galo.
Por desgracia hechos como este no son nuevos el la Capital de España, ya desde los tiempos de Felipe II levantada a golpe de pelotazo urbanístico. Demasiado cercano queda el bochorno que supuso el derribo del edificio de los laboratorios Jorba, mas conocido como “La Pagoda”,
uno de los edificios mas emblemáticos de la arquitectura madrileña del siglo XX (con la de edificios que merecen la piqueta que hay en Madrid, ¿por qué a nadie se le ocurre echar abajo alguna de las horribles colmenas del Barrio del Carmen, o en su defecto el Barrio del Carmen entero). Esperemos que esta historia no acabe igual, con la destrucción de un elemento fundamental del patrimonio arquitectónico de Madrid.
Lo que no es de recibo es que por el capricho y los avatares financieros de una compañia, un edificio extraordinario, en el centro de Madrid, esté desocupado durante tres largos años, cuando estoy convencido de que hay un montón de gente con un montón de ideas acerca de lo que se puede hacer con ese edificio, y mientras los alquileres de las viviendas en Madrid disparados, y los precios de los locales disparados, y mientras este magnifico rascacielos degradándose día a día ante los ojos indiferentes de las autoridades públicas, y lo que es peor, ante la indiferencia y la ignorancia del común de los ciudadanos.
Con la que está cayendo en estos días con la crisis hipotecaria, las ayudas del gobierno al alquiler, el aumento de casi un 100% de la morosidad de un trimestre a otro, el Banco Pastor perdiendo el 10% de capitalización bursátil…, y estos señores especulando burdamente con 45.000 metros cuadrados de superficie útil ante las narices de todo dios. Luego dicen que soy un rojo, pero yo a esta gente le expropiaba el edificio por el justiprecio que marcara el juez. La propiedad privada nunca es un derecho total, ni siquiera en el código Napoleónico, que es sin duda el corpus legal mas liberal-burgués que existe. Siempre está supeditada a la función social de la propiedad, y en este caso estamos hablando de un bien básico.
En fin, que prometí no exaltarme y al final va a quedar cierto regusto a soflama en el post, bueno pequeñuelos, espero que la próxima vez que paséis por delante del Edificio España, al menos levantéis el puño en un gesto amenazante para a continuación buscar con la mirada la única lucecilla que permanece encendida en el edificio, la del irreductible galo que resiste ahora y siempre al invasor (están locos estos de Metrovacesa) y saludarle con una V de victoria en la mano (la izquierda a ser posible, pero eso ya cada uno con su conciencia).
Vale



¿Quién se apunta a ocupar el Edificio España? Todo por la patria, olé.